martes, 11 de marzo de 2014

El Colegio II

El Colegio se hunde. Literalmente. No es una metáfora. Una de sus alas está hundida. Comenzó a hundirse a fines de la década del noventa. Como si fuera estructuralmente parte de el proceso iniciado en aquellos años y que se continuara en esta década supuestamente ganada. El día que se hundía, estallaron los mármoles del laboratorio del tercer piso. Ese que era modélico. Eso provoca también que los ladrillos vidriados de la columna del ascensor vayan cayendo. De ahí la media sombra que los cubre y que vemos en algunas fotos que suben a los distintos portales.
Me cuesta tomar posición. Más allá de la huelga docente de la que participan muchos amigos, estos días no hay clases porque no se terminaron las obras prometidas por el gobernador "Aire y Sol". Las autoridades, entiendo que con buen tino, no permiten que se dicte en esas condiciones.
En general no soy partidario ni de las tomas, ni de las huelgas. Y estas son algunas reflexiones a título personal que no involucran, ni tienen porque involucrar, a mis compañeros de la comisión de ex-alumnos.
No se que se podría hacer. O tal vez si. Tengo alguna idea pero por el momento quiero desarrollarla más.
Creo si (y de nuevo aclaro que es una opinión personal) que parte de la responsabilidad es de la comunidad educativa, no solo de las autoridades provinciales.
Pregunto también ¿tiene sentido seguir reparando algo que se hunde? No soy arquitecto, me gustaría que algún profesional opine al respecto.
Insisto con mi teoría, la clase media abondonó la educación publica, por acción o por omisión. El peronismo, en sus distintas vertientes, lo logró. Va a ser muy dificil, en estas condiciones, lograr otro proceso de integración. La integación debe incluir a las clases altas y medias. Estudie en dos escuelas públicas donde eso se producía. Me parece que llegó la hora de que los craneos de la educación piensen al revés, no tanto como atraer a los sectores mas desprotejidos a la escuela pública, sino como atraer a los sectores que desertaron de la misma. Y entiendo que para eso, sin ser especialista, se necesita que los planteles docentes eleven un poco sus niveles de exigencia pedagógica.

lunes, 10 de marzo de 2014

Integración. Día 2.

Lunes, llegamos a la hora señalada (maso las 9.15...). Y ahí estaban, las temibles sillas enanas. Las peores enemigas de los padres "adultos no progres". Por suerte solo estaban como amenaza.

Creo que algo bien hicimos en Día 1, porque los chicos de sala Violeta (no así los de sala fuccia, parece que hicieron mal la actividad del viernes pasado) pasamos al aula. Los otros, a seguir participando o esperar el aula conteiner. Nosotros pasamos de patio a sala.

La tarea hoy consistía en hacer bollos con un papel de diario y hacerlos pasar por una sábana con agujeros. El detalle es que Felipe lee los diarios. Es decir, no los hace un bollo, sino que se detiene a obsarvar las letras y las figuras, con lo cual no fue muy activo que digamos.

Después vinieron las pelotas de verdad. Esas había que meterlas en un cesto similar al que tenemos en casa. Ahí no hubo mayores problemas, al estribillo de "a guardar, a guardar..." entendimos todos la consigna.

Parece que era la clase de Educación Física, porque nos presentaron a la señorita Vero. Feli fue raudo a saludarla y lo primero que hizo fue constatar la consistencia de su anatomía.

Rápidamente transcurrió el segundo día (o la segunda hora). Parece que seguimos haciendo bien la tarea, porque mañana nos tocan dos horas de juegos y saltos en la salita violeta. Aunque los papis tenemos una actividad aparte. Algo con una caja de zapatos. Tememos que nos hagan sentar en las sillas, porque es en ese sector...

PD: Detectamos dos padres progres (!!!!!). Uno leyendo El Argentino, sentado en el suelo antes de entrar. El otro se comió el primer reto de la seño: En la sala no se toma mate (Justicia poética). Estuvo en penitencia todo el día.

viernes, 7 de marzo de 2014

Integración. Día 1.

Hace unos siete años iniciamos el camino sistemático de la formación de Carla. No tuvimos mayores problemas. El primer día de sala de tres hubo que sacarla a rastras de la salita. Quería quedarse. La primer semana fue sin sobresaltos. A la semana siguiente una compañera la paró en seco, le saco el vaso de agua y a partir de alli peregrinamos todo ese año en el desierto. Pero al final lo logramos. El sistema educativo la había integrado. Y a nosotros, sus papis....

El paso de los años nos hizo pensar que no ibamos a volver a pasar por dicha experiencia. Pero extrañábamos tanto el sentarnos en esas hermosas y cómodas sillas petisas que decidimos tener otro hijo. Y así llegó Felipe.

Felipe aun no cumplió dos años, pero como somos padres responsables, después de atravesar el maravilloso sistema de inscripción on line, hablar varias veces por teléfono con el ministro (pensamos que eramos privilegiados porque nos atendía por teléfono, pero después descubrimos que el muy promiscuo le daba el fono a casi todos, parece que tenía muchos incendios que apagar mi tocayo), hace tan solo una semana nos confirmaron la vacante en el mismo colegio en el que carla hizo todo el Jardín. Allí nos encontramos con algunas maestras que conocían a Carla y no tenían la menor idea de que tenía un nuevo hermano. Pobres, esperan encontrarse en algún momento con un digno hermano de ella. Pero parece que el ADN falló. Carla entró al jardín con tres años escribiendo y leyendo. Una de sus maestras la usaba como caso de estudio para uno de los talleres por puntaje que estaba haciendo. Felipe es distinto. No sabemos si lee (hojea las revistas y mira cada letra y las contornea como si fuera Einstein o, al menos, Steve Jobs creando una nueva fuente para la MAC) o si nos está tomando a todos el pelo.

Hoy iniciamos la integración, junto a otros 43 chicos de dos años..., sus respectivos padres y cuatro maestras. Allí estábamos. Por ahora no hay sillas, todos al piso..., cantando y aplaudiendo. Bueno, todos no. Los chicos deambulan por el patio sin darle mucha bola a nadie.

Tuvimos una actividad. No la entendí muy bien, aunque me parece que nos están enseñando a hacer una molotov (los maestros ya no saben como protestar...): Tomese una botellita de plástico de medio litro e inserte por su boca (de la botellita) una tira de papel crepe. Después, en su casa, llenela de agua y vea que se preduce. Así empezamos. Si reemplazamos la botellita descartable por una cindor de vidrio, una buena mecha de algodón y el agua por alcohol o vodka, en un par de años los pequeños trotskitos salen a tomar las calles...

Lo importante, entre los pocos que no lloraron estuvo Feli. Deambuló como todos, acosó a un par de nenas y, también, a algún padre.

Veremos que pasa el lunes. Con Integración día 2. Sospechamos que las muy ladinas de las maestras nos tienen preparada una sorpresa muy desagradable: En algún momento nos harán sentar nuevamente sobre esas pequeñas sillas de tortura.

lunes, 3 de marzo de 2014

Ana

Hay un momento en que cada uno de nosotros toma un determinado rumbo en la vida. Las circunstancias influyen de tal manera que todo lo que hagamos a partir de ahí, está condicionado por un hecho que lo marca para siempre.
En mi caso ese momento sucedió el 1 de marzo de 1979. Hace treinta y cinco años. Ese día, de madrugada, murió Ana, mi tía. Leucemia fulminante diagnosticada en Rio de Janeiro y traslado directo al Lanarí. En una semana se la llevo la enfermedad.
Tengo vagos recuerdos de esa semana, los de un chico de tan solo diez años que trata de leer los ocultamientos de la realidad en la vieja casa de mi abuela. Una realidad muy presente pero que había que ocultar, sobre todo, a Rafaela y a mi. Como en el cuento de Cortazar, La salud de los enfermos, el problema de como decir las cosas cuando sucedieran.
Esos recuerdos incluyen la comparación. "Mamá, la tía tiene algo pero que lo de Marta?" (en diciembre, otra tía había estado internada, como usualmente, ya que esta nos va a enterrar a todos nosotros). Al principio era un "no" tajante la respuesta. Con los días se fue haciendo cada vez más real el "Si". Era cuestión de ir preparandonos. Y no es cosa que en casa se le huyera a la muerte. Cada seis o siete meses, la parca se llevaba a alguno. Bromeábamos que teníamos un acuerdo con casa Lemba: "Che, corré el muerto de la sala A que están mandando uno los turcos". Eramos clientes, casi vip.
La cuestión era mi abuela, había perdido a su marido unos meses antes, y dos hijos apenas nacidos mellizos (en una época que se tenían muchos hijos porque no todos sobrevivían).
Hasta el último día se lo ocultaron. Hasta el último día cocino la comida para llevar a Ana, ya que una mujer de su estilo (el de Ana, una de las primeras impulsoras de las boutiques de alta costura en Argentina, donde se inició Elsa Serrano) no podía comer "esa comida de hospital". Yo la llevaba, por Campillo derecho, hasta la entrada del Lanari. Así, además, veía un rato a mi tía.
Mi tía. Probablemente la mujer más preparada de mi familia. De armas llevar. De chica, jugando al hokey en un partido bravo, para Comunicaciones, le partió el palo en la cabeza a un rival. El resultado: 99 años de suspensión.
La persona que me inició en la lectura. Estaba obsesionada con que leyera a Kipling. Raro, ella era una militante de la causa árabe y quería que leyera al principal autor colonialista inglés. Lo logró a medias, con una adaptación en historietas de El libro de la Selva.
Unos meses antes me había chantajeado. Si no le ponés ese nombre a tu hermana (no le gustaba el que había elegido), te regalo diez libros. Digamos que no me resistí mucho, pero mi viejo me cagó y le puso el primer nombre que habíamos elegido. Obviamente, jamás me compró esos libros. Era dura. Muy.
Nunca supo que se moría, en esos años las cosas eran así.
No fui al velorio, pero si unos días después al cementerio. Tengo en mi la imagen de mi abuela desgarrada llorando en una tumba todavía terrosa e hinchada.
Ese día cambió mi vida. Nos fuimos todos a vivir de Rafaela. No podíamos dejarla sola. Incluso mi tío, reciente viudo, se instaló en Campillo. A partir de ahí, todo lo que vino después está asociado a esa mudanza. Es como en el libro de Stephen King, 22/11/63. Hay un hecho que condiciona todo el resto de la vida de las personas. Si cambias ese hecho, todo va a cambiar.

Hace treinta y cinco años se repite el mismo ritual. A la mañana, comprar Clarin. Ojearlo y llegar a la página de obituarios. Corroborar el aviso (desde hace unos once años, justo encima de los recordatorios de Tito Lecture). A media mañana llamará Alba para preguntar "¿salió?".

domingo, 23 de febrero de 2014

Mundo Loco II: Yo vi a Hitler en Bariloche.

Duro el título, ¿no? Sobre todo teniendo en cuenta que las teorías conspirativas están a la orden del día, y la reciente viralización que se hizo sobre que uno de los supuestos apellidos que usó el asesino nazi en su ocultamiento patagónico es Kirchner.

Me gustan las teorías conspirativas en tanto tengamos en cuenta que son solo eso, teorías. Es divertido doblar el billete de 100 dolares y ver como explotan las torres gemelas. Pero de ahí a tomarlas como verdad científica hay un largo trecho.

Pero vamos a los hechos (mientras que el suplemento Turismo de Clarín no publique alguna de mis anédotas, seguirán sufriéndolas por aquí).

Era enero de 1993. Terminada la gestión en la FUBA, con mi amigo Marcelo decidimos hacer un viaje de Turismo aventura por una empresa que se llamaba By Club, que proveía servicios a la Federación. Lo de Turismo aventura era solo en los hechos, ya que parábamos en un hotel a todo culo en el centro de Bariloche. Entre las peligrosas excurciones propuestas, una era bien culinaria. Salida temprano del hotel, parada en una granja de frutas finas y final en El Bolsón.

Arrancamos muuuy temprano, comiendo tortas fritas en un chiringundín de la ruta. Aún hoy me acuerdo que estaban buenísimas. Cerca del mediodía, llegamos a la granja de frutas finas. Ahí nos explicaron como se cosechaban las frutillas, cerezas, guindas, fresas, moras y todo lo que se les ocurra. Bien hippie todo. Lo mejor vino después. Un par de corderitos nos esperaban asandose y regados en salmuera. La previa, una gigantesca bandeja de achuras.

Creo que nunca comí tanto en mi vida. Todo el resto de los excursionistas miraban como Marcelo y yo nos acercábamos cada diez minutos a los pobres animales para marcar que parte ibamos a seguir comiendo. Creo que nos bajamos un cordero los dos solos. Al final, el parrillero quizo conocernos, habíamos sido sus mejores comenzales.

Y ahí estaba, petiso, no más de 1.50 de altura, unos noventa años y un bigotito que no podía confundir a nadie. Si no era Chaplin, era Hitler. Claro, la edad, por suerte, no dá. Hitler hubiese cumplido 104 años (como Majiclic) en 1993. Pero el parecido del paisano era atróz. Claro que hay fotos (pero vamos a proteger la identidad del susodicho, además están guardadas y me da fiaca buscarlas).

El camino siguió, llegamos al Bolsón y no encontramos ya hippies, creo que se habían ido aburgesando desde un par de décadas antes.

viernes, 21 de febrero de 2014

A proposito de "La Tortilla" y los dialogos con pajaritos.

Creo que el bando republicano nunca tuvo posibilidades de ganar la Guerra Civil Española. Un conflicto que durante la década del treinta se planteó en terminos de uno de los mayores desastres europeos, preludio de la Segunda Guerra Mundial.

Sobre todo teniendo en cuenta no solo las divisiones existentes entre los distintos partidos políticos (PS, PC, POUM, Anarquistas, Republicanos, etc.) con una agenda propia por cada facción, que iba desde la revolución lisa y llana hasta la más moderada instalación de una república liberal o la instalación, en algunas comunas, de una única, verdadera y fracasada experiencia anarquista.

Del otro lado, un ejercito profesional, entrenado en las colonias africanas y con liderazgos probados y fuertes que, tempranamente y por accidentes o acciones del propio conflicto, se unificó alrededor del futuro dictador Francisco Franco. La inteligencia de este fue justamente apostar aun conflicto prolongado, que le permitió llevar una partida de billar a dos puntas: por un lado, ir eliminando cualquier foco de resistencia republicana, dejando para el final (como en el TEG) la ficha más importante (Madrid) y a la vez, sacarse de encima cualquier foco de competencia en su propio bando, eliminando incluso a los partidarios de la otrora poderosa falange.

Los conflictos intrarepublicanos se moderaron, casualmente, con la intervención exgranjera, la llegada de los "asesores" de la ascendente URSS. A partir de ello, el sector republicano y los más izquierdistas del POUM vieron sellados su suerte (y reprimidos con mas ferocidad, en algunos casos, que la que infligieran las tropas de derecha). Y con ello el conflicto asumió otras dimensiones internacionalistas, ya que también el ascendente nazismo alemán tuvo algo que decir.


No se si son ciertas, probablemente no, las imágenes de la oposición venezolana mostrando el desembarco de soldados cubanos en Venezuela. De serlo, no solo serían una escalada inédita en un país que demostró, durante el siglo XX ser una democracia viable (hasta la irrupción de Chávez, con su intento de golpe de estado en 1992), sino tambiá la asombrosa confirmación de la tal vez más lúcida frase marxista: la de la tragedia y la comedia. Una bananización más a la que nos tienen acostumbrado nuestros líderes políticos de estas dos décadas del tercer milenio.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Cómo convertirse en un autor de libros de autoayuda?



(Este post fue columna en Radio UBA, en 2012).

Esta columna es distinta, es un decálogo para futuros autores. Hoy queremos brindar un servicio a todos aquellos que quieran dedicarse al mundo de la literatura en un género exitoso: Los libros de autoayuda.

Hay libros de autoayuda para todos los gustos, para personas que están pasando por momentos negativos y para personas claramente positivas, incluso para aquellos que siempre son positivos….., si, esos que nunca nos bancamos. También hay libros de este estilo para gerentes…., bueno, casi todos los libros que intentan reflejar como ser exitoso en una empresa (o hacerse rico en cinco minutos) son en definitiva lo que llamaremos libros de autoayuda para gerentes.

Pero no nos vayamos por las ramas. Vamos a este decálogo, o en realidad este ayuda memoria para hacer mejor su vida.

  1. Lo ideal es que ud. haya pasado por una situación límite, una enfermedad incurable que se curó milagrosamente. O una no tan incurable pero a la que le dio batalla. Mejor aún es haber sobrevivido a una tragedia (no vale usar el avión que se cayó o quedar enterrado en una mina (eso ya lo usaron, exitosamente….).
  2. Hable con palabras sencillas, muuuuy sencillas. La idea no es convertirse en el próximo Nobel de literatura, sinó hacer mucha plata con los derechos de autor.
  3. Plagie….., otros ya lo hicieron y nadie les reprochó nada. Con ello puede llegar a completar un par de capítulos de su libro.
  4. Junte un par de fábulas populares, una vez que las tenga, adelante, hagales un giro literario, simule profundidad en lo que cuenta, diga que son historias reales y con eso ya cubrió otro par de capítulos del libro.
  5. Cuente un par de historias personales. Sobre todo alguna que tenga que ver con la perdida en un desierto (vale algún medano de Pinamar o Villa Gesell), o el ascenso a una montaña. Ahora que lo pensamos bien, el ascenso a la montaña es ideal. En seguida, si su lector es una persona religiosa, lo va a asociar al camino de Jesús en el desierto, o a Moises buscando las tablas sagradas o a Mahoma camino a la Meca. Si el lector no es creyente, simplemente lo asociará al sacrificio de caminar y caminar y caminar, o ascender, ascender y ascender.
  6. Ayuda, y mucho, agregar un par de dibujos. Pero ojo, el secreto es que sean dibujos sencillos, de trazo fino, ambiguos a la vez, y por sobre todas las cosas, que se puedan autoadjudicar al autor del libro.
  7. En todo momento refleje optimismo, incluso cuando esté contando sobre el momento en que se encontró atrapado en el fondo del mar (ya que no podemos usar el avión o la mina, usemos el barco que se hundió, al estilo Poseidón), en una bolsa de aire que se formó en la tercera cubierta del Crucero, durante días comiendo peces crudos por ud. pescados con la mano (nadie va a saber que en realidad justo estaba en la cocina del barco y sobrevivió gracias a que había comida en la heladera). Hasta en ese momento, poco antes que lo rescataran los buzos, Ud. fue optimista. Eso es lo importante, reflejar el optimismo.
  8. También es bueno si en el medio de su historia ud. encuentra sin querer, y de improviso, el amor. El amor genuino, puro, asexuado. Con ese tema ya tenemos otro capítulo dentro. No olvide dedicar el libre a ese o esa persona que le permitirá redimirse en el ámbito amoroso.
  9. Cuente alguna historia que tenga que ver con abrir multiples puertas que se le presentan ante ud. Describa la secuencia como si estuviese en un gran salón y lo rodean decenas de puertas y tiene que elegir una, esa que lo llevará por la senda de la felicidad. Sea lo suficientemente metafórico en ese sentido, ya que según la puerta que abra, su lector se sentirá reflejado en la lectura. Esa es la clave, que el lector se identifique con lo que lee.
  10. Termine el libro con alguna frase lo suficientemente ambigua como para que todos se sientan reflejados en la misma, que todos digan esto es lo que me pasó a mi. Pero a la vez, siembre interrogantes, no se olvide que los mismos son el disparador para el próximo libro de autoayuda que escribirá.