jueves, 26 de diciembre de 2013

Esto no es peronismo

Esto no es peronismo, decía Evita de la Huelga Ferroviaria.
Esto no es peronismo, decía Perón del levantamiento del General Valle.
Esto no es peronismo, decía Vandor del General.
Esto no es peronismo, decían los Montoneros de López Rega.
Esto no es peronismo, decía López Rega de los montoneros.
Esto no es peronismo, decían los sindicalistas de Isabel.
Esto no es peronismo, decía Imbelloni de Lúder.
Esto no es peronismo, decía Cafiero de Herminio Iglesias.
Esto no es peronismo, decía Herminio Iglesias de Grosso y Manzano.
Esto no es peronismo, decía el grupo de los ocho de Menem.
Esto no es peronismo, decía Menem de Chacho Álvarez.
Esto no es peronismo, decía Néstor de Duhalde.
Esto no es peronismo, decía Duhalde de Cristina Kirchner.

Si nada de eso es el peronismo ¿alguien me puede explicar que es el peronismo?

martes, 17 de diciembre de 2013

La vara

A raíz de algunos comentarios expresados en redes sociales sobre la realidad nacional y mi visión personalísima sobre la misma, más de un contacto se sintió afectado y ofendido, incluso alguno parafraseó con el refrán de la condición del ladrón y otro los tomo como imbecilidades. Mis comentarios giraban en torno a cuestiones políticas de la actualidad.
Me costó mucho entender el porque de dichas reacciones, toda vez que ninguna de mis afirmaciones los afectaba personalmente, sino que eran opiniones sobre el gobierno o sobre el estado actual de la democracia. Como no me analizo, intenté tratar de entender que me hacía pensar de la forma que lo hacía y porque lo planteaba de dicha manera. Por ejemplo, estoy convencido que en treinta años de democracia involucionamos notablemente en términos educativos. Creo que la combinación de el flacsismo y el freirismos (mal entendido, creo que nadie leyó a Freire) es explosivo y nos lleva a convertir a las escuelas en algo muy distinto a lo que eran hace treinta años. El índice Pisa me da la razón. Ahora bien, ¿por qué la mayoría de los que estudiaron conmigo hoy se sienten ofendidos si uno hace una afirmación de esas características? Es un misterio absoluto que no logro desentrañar. Debo estar equivocado yo entonces y aceptar que la institución que nosotros llamábamos escuela ahora es otra cosa y cumple una función distinta.
Pero ayer asistí a una charla donde un ex rector de la Universidad de Buenos Aires sostuvo una frase que viene a reafirmar lo que pienso: La universidad tal como la entendemos hoy en día en nuestro país es un instituto terciario, perdió su condición de universidad. Y en definitiva va en correlato con lo que pasó en otros niveles de la educación. El concepto "escribo como puedo" que se les inculca a los chicos en primer y segundo grado termina haciendo estragos en el resto del esquema educativo.
Pero en esta charla escuche otra afirmación que terminó de reafirmar en palabras lo que a mi me costaba expresar. Hace treinta años podíamos decir con toda convicción: "el peor gobierno democrático siempre va a ser mejor que el mejor (si algo así existiera) gobierno autoritario. Y esta afirmación era cierta en la década del ochenta. Pero treinta años después no nos sirve seguir midiéndonos con esa vara". Es decir, si hay un gobierno malo el solo hecho de haber contado con la bendición de los votos no lo convierte en un gobierno impoluto. A esta altura debemos subir la vara. Una vara que en lugar de subir, bajamos.
Me pregunto en función de esto, ¿hubiésemos tolerado hace treinta años alguna de las denuncias por corrupción que surgieron solo en el último año? por ejemplo, Cafiero pasó toda su vida política aclarando cuestiones sobre un piano que desapareció de la gobernación de Mendoza cuando le tocó ser interventor de dicha provincia (incluso ocupa un capítulo de sus memorias para aclarar al respecto), Isabel Perón fue procesada por comprar con fondos de una fundación ¡150 grs. de jamón!, mas cercano en el tiempo Anibal Reynaldo terminó en el ostracismos por darse un crédito del Banco Hipotecario de unos pocos pesos (crédito para el que estaba formalmente autorizado y cubierto según sus ingresos y además ¡pagó! en su totalidad), y así millones de ejemplos. Hoy tomamos con naturalidad que un vicepresidente sea potencialmente socio en la compra de una imprenta de billetes o un ex presidente y su conyugue (actual presidente) sean sospechados (al menos sospechados) de corrupción.
Y es porque no solo no subimos la vara para medir la institucionalidad sino que la bajamos. Y la bajamos mucho. Y ahí es donde vuelvo sobre el principio. En 1983, ¿soñábamos con esto o soñábamos con otro país? En mi post anterior sostuve que soy un bicho raro en el radicalismo. No soy alfonsinista de la primera hora, sino que soy un post alfonsinista gustoso de reivindicar su gobierno pero no así muchas de sus acciones posteriores. Creo que en el 83 la gente votó a Alfonsín harta del peronismo, pero también lo votó porque ofrecía la oportunidad de un país moderno. Un país distinto, no un país empobrecido. Un ex senador radical pone un ejemplo: Una de las primeras medidas que toma Alfonsín es permitir la captación de señales parabólicas por parte de particulares, una de las primeras medidas de Kirchner es prohibirlas, no sea cosa que sepamos que pasa en el mundo.
En las dos primeras décadas de democracia una vez que se consagraban los candidatos que competirían por la presidencia, salían de viaje para mostrarse al mundo. Un mundo que ya conocían. Para hacer contactos y también (por que no decirlo), para joderle la vida al cristiano que quedaba gobernando acá y sería prontamente reemplazado. Pero en 2003 elegimos a un tipo que nunca había salido de las fronteras del país, y ahí la cagamos. Además, millonario a la vieja usanza, un Tío Rico que acumulaba casas como el Tío del Pato Donald acumulaba dólares, tacañamente. Y ese estilo se trasladó al país y la gestión. Y automáticamente bajó la vara.
No digo que seamos Corea del Norte (aun). Pero en muchas cosas nos estamos pareciendo. Por ejemplo, cuando murió Alfonsín muchos honestamente se sintieron tristes, pero no obligaron a todos a llorarlo, a mas de uno esa muerte le pasó desapercibida, y está bien que así sea. Cada uno lo procesó de la mejor forma. Cuando murió Kirchner no podías no estar triste, no podía pasarte esa muerte desapercibida. En cuestiones económicas los cráneos de la Gran Makro nos quieren convencer que zafamos del safarrancho mundial por estar aislados del mundo, por “vivir con lo nuestro”, salvando las distancias (acá no se fusiló a nadie) la última purga en Corea tiene que ver con los intentos de una facción del PC de abrirse al comercio con China.
Por último, hace tres años cuando Corea fracasó en el mundial de Fútbol, los jugadores fueron obligados a permanecer en un corralito mientras el pueblo pasaba por delante de ellos para insultarlos, no me parecería raro que algo así nos depare nuestro futuro cercano si nos volvemos de nuevo en octavos en Brasil 2014. No estamos muy lejos de eso.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Treinta años



No soy alfonsinista, nunca lo fui. Suena raro en alguien que viene militando en el partido radical desde el año 1987, una semana antes de la derrota de las elecciones para gobernador de ese año y, que desde hace unos diez viene bregando por la necesidad de una biografía completa de Alfonsín. Justamente la biografía que orgullosamente me tocó editar este año y que se encuentra en todas las librerías.

Me considero, eso si, un reformista liberal. Reformista en los terminos fijados por la Reforma Universitaria de 1918. Y liberal en torno al liberalismo político clásico. Creo fundamentalmente en el esfuerzo individual de las personas y en los logros personales. Hace rato perdí la fe en los logros colectivos, esos que suelen reivindicar los gobiernos populistas.

Aclarado esto, los primeros cuatro años del gobierno de Alfonsín fueron probablemente los que fijaron la senda para el inicio de un sistema democrático ininterrrumpido en un subcontinente que nunca creyó o le importó la democracia liberal y republicana. En eso fue un tozudo adelantado. Y solo por eso ya entra en el panteón de los estadistas. Alguien que creyó en algo distinto y no paró hasta lograrlo. No necesitó bajar cuadros. El simbolismo pasó por convencer a la sociedad (reitero, una sociedad que no creyó nunca en la democracia como un valor o como un medio para logar fines) de que era posible. Simplemente recitando unas pocas palabras del preámbulo de un libro nunca respetado, la Constitución Nacional.

Coinciden, en mi caso, esos cuatro primeros años, con el desarrollo de mi educación secundaria, es decir, en un momento en que los adolescentes necesitábamos libertad, nos la dio. Y tal vez por eso los recordemos con tanto cariño.

Dije no soy alfonsinista. Bueno, en este sentido si creo que lo soy. A la vez creo que los radicales, un partido que se supone institucional, no logró todavía resolver el problema de la sucesión. Seguimos discutiendo en torno a Alfonsín. Pero el problema es que no discutimos el Alfonsín moderno de esos primeros cuatro o seis años. Discutimos al último, probablemente al más populista de todos, el que tenía ideas un tanto peronistas.

Creo entonces que hay dos alfonsines, bien definidos. Uno, socialdemocrata, moderno, que plantea la necesidad de imponer un consenso republicano. Recrea en un partido anquilosado formas modernas de participación. Plantea debates pendientes, como el futuro de la democracia. Impulsa el Plan Huston, que permite por única vez en la historia el autoabastecimiento energético. Tiene claro que puede juzgar a algunos militares (“algo van a tener que entregar” sostiene en su biografía recientemente editada). Que hay que resolver el problema económico endémico de la inflación argentina. Que había que renegociar la deuda externa para poder crecer. Que plantea el traslado de la capital lejos de Buenos Aires (es decir, lejos de la provincia imposible, la suya propia), para refundar una república (y, por que no pensar que con el secreto objetivo de reflotar el plan de Rivadavia de dividir esa provincia en tres, una de las cuales tendría como capital su Chascomus, siempre irredenta, primero contra Rosas y único bastión donde nunca gobernó el peronismo). De ese Alfonsín soy alfonsinista.El mismo Alfonsín, años después, cuando le preguntaron cual fue el peor error de su gobierno respondió: "no haberme ido con una carpa e instalarme en Viedma".

Del que vino después, no tanto. El que privilegió la interna partidaria por sobre la construcción de un sistema de sucesión y liderazgo en la UCR, no. Podría haberse dedicado a viajar y dar conferencias en el mundo, como los presidentes norteamericanos. No quiso. Ese fue su error. En el 2000, cuando el blindaje, trabajando para una empresa multinacional, uno de mis jefes (mexicano él) me dijo: “Uds. necesitan que ese hombre se dedique a viajar y dar conferencias” (es decir, se convierta en lobista). No lo hizo. Viajaba, claro, pero para hacer política con unas ideas que el mundo ya empezaba a ver viejas. De ese Alfonsín, no soy alfonsinista.

En el balance, me quedo con el primero, el que nos dio treinta años de democracia. El que todavía nos emociona cuando escuchamos cada uno de sus discursos de campaña. El que juzgó a los militares. El que incorporó jóvenes cuadros y técnicos al gobierno (tipos formados en la lucha contra dos dictaduras y, no casualmente, los únicos que se opusieron al golpe a Isabel). El que enfrentó tres levantamientos militares, 7 paros nacionales (a la dictadura le hicieron 6 y solo el último año) y un copamiento de izquierda a un regimiento (¿por que será que siempre los que caen primero en esos casos son los colimbas?). El que pretendió modernizar al menos algunas variables de la anquilosada administración pública local. El que nos prometió un sueño y cumplió: 100 años de democracia, ya vamos por 30.

lunes, 28 de octubre de 2013

Apostillas electorales

1- El radicalismo hizo una buena elección para diputados nacionales, pero pésima para senadores. Perdió tres bancas que seguramente se van a sentir.
2- De lo primero se desprende que hizo un buen papel en muchas provincias. Al menos seis: Mendoza, Jujuy, La Rioja, Corrientes, Santa Cruz y Catamarca. En cinco, dentro de dos años se eligen gobernadores. Si mantiene su paso, y los que candidatos que hoy ganaron hacen el intento dentro de dos años, puede imponerse en la categoría. Además, algunas eligen senadores, con lo cual podría recuperar los que ahora perdió. Pero estamos hablando de los radicales.
3- En alianza le fue muy bien en otros distritos, Santa Fe y CABA. Se podría reiterar la ecuación anterior, salvando, claro, que en Santa Fe cogobierna con los socilistas. También es buena la elección en Córdoba. ¿Se acerca la posibilidad de recuperar la provincia?
4- Estos datos sobre el radicalismo son positivos. Pero, además de jugarle en conrta otros liderazgos que ocuparán el espectro opositor, como Massa o Macri, hay que tener en cuenta la propia impericia de los herederos de Alfonsín (¿hace falta aclarar padre?). Partimos de la base de que Binner, Carrió, Covos y Sanz disputarán una candidatura única en las PASO (aunque nunca se sabe).
5- La CABA es un dato aparte, electorado de paladar negro (no volatil), viene consolidando un núcleo duro de voto peronista en torno a los 20% desde 1983 (datos genéricos sin contrastar, antes que me puteen). Sin embargo, si miramos por comuna el mapa de los resultados de estas elecciones, vemos que si bien el PRO se impuso en casi todas, empezó a abrirse una brecha en los barrios típicamente clasemedieros que históricamente le daban el voto a la UCR. Podríamos estar en un anticipo de una elección donde se enfrenten un candidato del espacio PRO (Michetti, seguramente) con uno del espacio UNEN (Que tal la fórmula Loustou-Donda?).
6- Paradojas de la política argentina: El partido con un bajo nivel de institucionalidad, el peronismo, ya tiene un nuevo liderazgo. El partido centenario, super institucionalizado, el nuestro, sigue llorando a un líder que lo llevó a la presidencia hace TREINTA años. Sacristán, en Solos en la Madrugada, nos diría: ...ya no tenemos papá...
8- Fue pésima la elección de Stolbizer-Alfonsín en provincia de Buenos Aires. Hay que hacer algo ahí. Tal vez usar la estrategia peronista y trasplantar algún dirigente de peso de otro distrito.
9 - En algún post de face, leí la cantidad de profesores de #FSOC que son funcionarios nacionales, diputados nacionales o provinciales. Estamos ante una nueva ENA (Francia). Un amigo me respondo, ni en pedo, ellos tuvieron a De Gaulle y nosotros a Perón... 
10- Cuando empezaban a tirar resultados (o fruta, según quien sea), parecía que el PO metía un bloque de siete diputados nacionales. Un despropósito para un partido trotskista. Por suerte no se dió, aunque entraron finalmente tres. Queiro creer que las barbaridades que hicieron en la UBA la semana previa a las elecciones influyeron en la perdida de algunos votos que impidieron la llegada de Altamira a la Cámara. El PO puede parecernos copado, pero no lo es. Es un partido antisistema que se presenta a elecciones para luego dinamitar todo desde adentro (vean sinó lo que pasa en los centros que conducen en la UBA o en los claustros de los que participan).
11- La elección en Salta es esquizofrenia pura. El segundo lugar para diputados del PO y para Senadores a Romero, dejando tercero a Olmedo. Pareciera, como señaló otro amigo, que se hubiese votado en dos provincias distintas.
12- Por último, querdidos conciudadanso de Santiago del Estero, Formosa, Tucumñan y Chaco, realmente ¿están convencidos de seguir votando como lo hacen? 

martes, 1 de octubre de 2013

El 45 (primera parte): Años interesantes.

Arrancamos con una serie de post que se van a llamar el 45.



Un día antes de que naciera, se creó el FMI, la tapa del día 1 de octubre de Clarín así lo refleja.
Cuando cumplí un año, ya se había producido el Cordobazo.
En 1970, a los dos años, los montos se cargan a Aramburu.
A los tres años, en el 71, Lanusse agarra la manija, y empieza un minue con Perón.
En 1972, pareciera que nos cebamos con las tragedias, las Olimpiadas de Munich y Trelew son caras de la misma mesiánica violencia (Ya se, me van a putear por esta interpretación mundiald e la teoría de los dos demonios).
El 73… que decir, Ezeiza, Cámpora, Lastiri, Perón, que se yo… empezó formalmente la década de mierda.
De 1974 me acuerdo patente el duelo en la escuela por la muerte de Perón. Tal vez el primer recuerdo claro que tengo de un hecho histórico.
En 1975 River volvió a salir campeón. Lo demás no importa nada.
1976, el Golpe de Estado. Chau Isabel, hola Videla, que se yo, no se si cambió mucho, de la AAA a la represión institucional.
1977, pareciera que no pasa nada, así que vamos con que Pelé se retiró del fútbol el mismo día de mi cumpleaños.
En 1978 ganamos el mundial. Vale, para algunos con trampa, pero como dice Luque, los goles en la cancha los hacían los jugadores, no Videla.
Corría 1979 y un tal Ramón Díaz nos hace ganar el mundial juvenil (bue, también jugaba Maradona…). Podemos decir que arranca, a los garrotazos, la apertura política. Ah, si, casi a la guerra por un par de piedras en el mar (Perón dixit, no yo).
1980 Chau Carter, hola Reagan. Muere Lennon y ahí descubro (tarde…) que existieron los Beatles (bueno che, en casa se escuchaba tango).
1981, Chau Videla, hola Viola, Chau Viola, Hola Liendo, chau Liendo, hola Borracho (vieron eso de que muchos presidentes en un año no es solo cosa de los radicales y peronistas?). Ah, también arrancamos con el Tejerazo en la madre patria.
1982: Asadaso en La Pampa y, ya que estamso, como no tenemos nada que hacer, a la guerra con los british. Perdimos, obvio.
1983: Empezamos a limpiar las urnas, era hora che, el Raúl lo viene pidiendo desde el 79. Hola al único presi que nos puede demostrar “que eso que nos enseñan en la escuela” era posible.
1984, todos leyendo Orwell. Cerramos capítulo Beagle. Gracias Raúl, otra vez y van…
Le decimos hola al Plan Austral en 1985, y por un tiempo, nos olvidamos de la inflación.
River gana todo, es el 86 y no importa mucho más. Ah, si, Soldán pasa a ser uno de los ídolos máximos en nuestro Olimpo particular. Y también ganamos un mundial, pero mas importante es la Copa Libertadores de ese año.
1987, en abril, se pasea Juan Pablo I, a la semana, el paseo lo hace un tal Rico, que viene a jodernos la vida a todos. Hola Cafiero y la cafieradora. Año raro, esa es la noticia más importante. No perdón, Gorby arranca con la Perestroyka y empieza el fin de la URSS, el fin del mundo tal como lo conocíamos. Ahora que lo pienso, un año intenso.
1988, más raro aún, hola Turco, chau Tony. Se crea #FSOC (cuac…). Pinocho empieza a despedirse de Chile.
1989, una cagada, pero el Turco gana legítimamente las elecciones. Un par de hiper en el año no las resiste cualquiera, solo nosotros. Ya que estamos, un grupo de energúmenos asalta La Tablada. Pero también, otros derrban de mientras el Muro, ahora si, el mundo ya cambia para siempre.
En 1990 empieza a terminarse el Apartheid en Sudafrica. En serio, como va cambiando el mundo.
Se viene el 91 y le empezamos a decir, definitivamente, chau a la URSS. Y de mientras nos cargamos a Gorby, que se convierte en modelo publicitario.
1992, empezamos a tapar chanchullos, ya que estamos también tapamos la explosión de la Embajada de Israel.
1993 (che, que largo se hace esto)…, pero asume Clinton, y lo demás no importa.
1994 empieza a acabarse la mentira Maradona (ya se, sigo ganando amigos…). Como ya vieron que con la embajada no pasó nada y no agarraron a nadie, también se vuelan la AMIA. Entre tanto, nos entretenemos reformando la Constitución.
El turco reelige, tenemos cuatro años mas por delante en 1995.
Ayúdenme, parece que 1996 fue un año aburrido y no encuentro nada.
Hola Alianza. Es el 97 y me como votar por primera vez un peronista. Vamos diciéndole chau al Turco. Chau Soda!
1998, otra vez me aburro. Como si me fuera adelantando a la llegada de Chupete.
1999, chau turco. Chau Milenio.
2000 Hola nuevo milenio.
2001, este si no fue aburrido. Masive Atack! (se escribe asi?). Y nosotros, para no desentonar, nos cargamos un par de presidentes en una semana.
2002 la crisis me lleva a pasear por el sur. A la vuelta, el Cabezón nos devaluó la vida. Hola de nuevo inflación. Hola Pau, gracias por existir.
Ay, tenía que llegar el tuerto. Lo dije, lo dije. Se lo dije a un diputado (con mil batallas encima): no es un bluf, es el caballo del comisario que lo va a estaquear al comisario. Y de mientras a todos (y todas). Igual no importa: Nace ese año una de las más importantes futuras artistas del mundo mundial, Carla. Es el 2003.
Cromañon nos demuestra una vez mas la desidia argenta en 2004.
2005, ja, campeones morales, casi ponemos un Papa. Hola Ratzinger.
2006, y si, llevamos a Messi a un mundial y lo dejamos sentado en el banco…, si somos vivos nosotros.
2007: Hola Cris! Chabela una estadista al lado tuyo. Ya vas a ver. Hola y Chau Soda.
En 2008 nos empezamos a despedir del campo. Si, van a ver en un par de años. Y descubrimos para que sirve un vicepresidente. Vieron que no es solo tocar la campanita…
2009, chau Raúl, gracias por todo. No se si soy alfonsinista, pero no seríamos hoy lo que somos si vos no hubieses pateado en su momento el tablero. Hola Obama.
2010, 200 pirulos. Que feo festejamos, que país tonto y dividido hicimos. Ay, la biología a veces juega una mala pasada.
En 2011, reelegimos a Cris. En 2011 asoma el embrión de Feli.
2012: nace Feli y no importa nada más.
2013, y si, no podíamos ser menos, pusimos un Papa y una Reina. LTA Brasil.
2014 (me adelanto): Lo vimos, el Maracanazo II, que mas podemos pedir?

Si que son 45 años interesantes.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La Escuelita



Hace un par de meses escribí un post donde, fundamentalmente, contaba de mi paso por el Colegio EE.UU. de América de San Martín. Básicamente me refería a la escuela secundaria, con algún que otro recuerdo de la primaria y de algunas personas que conocí allí. Pero claramente, era un post sobre los años de secundaria. Contaba poco, o casi nada, de “La Escuelita”, ese edificio de la vuelta, lo que en la jerga institucional era, pomposamente, el Departamento de Aplicación.

Un viejo edificio, con aulas de techo alto. Casi todas rodeando un patio interior, de techo de chapa. Un edificio no propio. De hecho, la única vez que mis viejos fueron a una reunión de padres, había sido allá por el 78, porque la sucesión dueña del edificio (¿los Pueyrredon?) iba a reclamar el mismo y “nos íbamos a quedar sin escuela”. Eso implicaba que no tendríamos edificio donde estudiar. El mangaso, esa vez, vino por el lado de la rifa de un coche. Cada familia tenía que vender cuatro números a un precio bastante alto (serían como $1000.- de ahora por número). La mayoría, estoy seguro, terminó autocomprando la rifa. No se en definitiva quien ganó el coche. Pero el edificio sigue ahí. Si bien no funciona ya la primaria (que pasó al edificio nuevo que se terminó de construir cuando estábamos terminando la secundaria), ahora funciona allí el profesorado.

Hace poco ví en Factbook una foto de la fiesta de graduación, un baile en el patio techado, puede que para muchos el primer asalto. Poco después de ver esa foto, volví a entrar al edificio, ya que algunas de las reuniones de la Asociación de ex alumnos se hacen allí por cuestiones prácticas.

Literalmente el edificio se cae. El patio descubierto, otrora canchita de fútbol en los recreos, partido al medio por una dudosa huerta. El baño de varones (una letrina en nuestra época), no existe más, hay un mingitorio al lado de la casa de la portera y donde estaba antes, creo, hay una especie de vivero. El de mujeres debe seguir siendo el mismo.

El escenario, donde en 1984 con los chicos de tercero séptima hicimos una obra de teatro para juntar ropa y mandar a escuelas de La Rioja (bah, una escusa, en realidad era para promocionar Latín, pero no lo vamos a decir porque la profesora de esa materia sigue en la escuela), hace dos o tres meses estaba casi desguazado, hoy directamente no existe y está tapiado.

La cocinita de portería, que otrora nos albergaba ya que Nelly, la encargada de la tarde, era la madre de una de nuestras compañeras (y se encargaba además de juntar la plata para el viaje de egresados), sigue en el mismo lugar, pero literalmente vacía, solo un anafe (en esto me falla la memoria, tal vez hace treinta años estaba igual, pero antes no me parecía vacía y ahora si).

Ya no existe el aula de música, esa en donde Egle me rechazó para formar parte del coro (aún no entiendo esa arbitraria decisión).

¿Porque este post? No se, es domingo a la tarde, el reportaje a Cris me aburre y me da pena el estado de ese edificio, tal vez porque refleje el estado actual de la educación. Sigue siendo, por lo que me comentaron, un edificio alquilado. A raíz de ello, nadie pone un mango.

Como arruinar un libro en 95 minutos



Domingo a la mañana, capricho de preadolescente, ver la película de su libro favorito en la semana del estreno, so pena del trauma que podría generarle que sus compañeras la vean primero. Explicación de padre moderno: “trauma te genera que durante dos meses tu mamá te prometa llevarte a ver La Guerra de las galaxias y no lo haga, llegando a la zaga más grande de la historia del cine con seis años de diferencia, no perderte una película producida por Tristán Bauer”…, el argumento no convence. Así que allá vamos, en el horario que van los padres divorciados, mientras en casa Paula prepara la comida.
(Aclaremos que leí casi todos los libros de “Caídos del mapa”, así como, salvando las distancias, leí los de Harry Potter (e incluso uso uno de ellos como ejemplo cuando explico Parlamentarismo de Westminster en el CBC). La razón oculta, que un día me inspire yo, cree una zaga exitosa y me haga millonario. Pero ese día no llega…).
Siempre que me preguntan, sobre todo en las clases de comunicación, si me gusta el cine argentino, respondo con un categórico y antipático “NO” (reconozco que lo de antipático no me cuesta mucho). Ante el más incisivo interrogante “¿por qué?”, mis respuesta pueden variar: la falta de guiones originales, la pésima iluminación, los actores de cabotaje, el maquillaje berreta (que llega al paroxismo justamente en “El secreto de sus ojos”), el asonido (léase falta de sonido), el tonto argumento “hay que ver cine argentino porque es nuestro”, la idea de que malos actores se hacen buenos actores porque hacen un personaje “distinto” en el cine (Francella, por ejemplo). El argumento varía según el interlocutor. Pero, sencillamente, no veo cine argentino porque me aburre, me parece reiterativo, autorreferente y autoindulgente. Una muestra más de la decadencia social en la que nos vemos inmersos y que se acentuó en al última década.
Con esta aclaración, vamos a los hechos. Fuimos al cine. Desde el vamos se nota lo perverso de los capos de Cinemark. O del programador. Antes de la película argenta, te meten cuatro avances (o colas) de súper producciones de hollywoodenses en las que se nota que se invirtió solo en el armado de la promoción más que en toda la película argentina que estás por ver.
El contraste entre el sonido de esos avances con el del sonido de la película que empieza es notable. Arriba dije asonido (no se si existe la palabra y no tengo ganas de ir a la RAE). La película no tiene sonido. Ni siquiera sonido ambiente: transcurre en un colegio, es decir, con meter un montón de pibes hablando a la vez y gritando ya tenés el 50% de la banda sonora de la película. Pero no, eso al sonidista no se le ocurrió. La fotografía no existe. El montaje tiene problemas de continuidad serios.
Básicamente, más allá de estas cuestiones técnicas, el problema de la película es que falla justamente en aquello en lo que el libro funciona. La relación entre los chicos. Cero química entre ellos. Inexpresivos al máximo, no generan un solo gesto de complicidad con una platea a la que no sentí reír en ningún momento. En un momento llegué a la conclusión que un viejo capítulo de Señorita Maestra tenía más credibilidad.
La amistad, el hilo conductor de los diez libros, no está en ninguna parte. Las (sobre) actuaciones de los adultos no ayudan. No generan empatía ni gracia, aunque lo pretendan en su estereotipación.
Apenas empezada la película, mandé un mensaje a mi mujer (nunca en toda mi vida había mandando un mensaje desde mi celular durante la película), pero me urgía hacerlo “por qué hacemos tan mal lo que los yanquis hacen tan bien”. Mientras escribo esto, veo en twitter un hashtag que dice #HollywoodMiente. Puede ser, pero saben que, cuando #HollywoodMiente le creo. En cambio, cuando el ¿cine? argentino miente me aburro.